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Hay un problema muy gordo ahí fuera con el diseño web

Esto es exactamente el problema del diseño web hoy en día.

Entras a una página buscando una solución a tu problema. Tarda seis segundos en cargar. Siete. Ocho. Por fin abre y te salta la animación de una bola girando en 3D. Haces scroll y te recibe un texto gigante que dice: “Innovamos el futuro con sinergias” o alguna chorrada parecida.

¿Qué haces? Te largas a la competencia.

El cáncer del diseño web: ser un clon barato de tu competencia

Hay miles de empresas palmando pasta todos los meses por dos motivos.

El primero, su web parece sacada de una galería de arte moderno y nadie entiende qué venden.

El segundo (y casi peor), son un clon baratero de su competencia.

Basicamente, han comprado la misma plantilla por 50 euros, han puesto su logo arriba a la izquierda y han rellenado los huecos con las mismas frases vacías de siempre. Es decir, utilizan exactamente la misma estructura y las mismas palabras que los otros veinte de su sector.

“25 años nos avalan”.

“Expertos en el sector”.

“Somos un equipo multidisciplinar”. 

 

Que lo sepas ya.

A tu cliente le importa una p*** mierda cuántos seáis en la oficina, en qué año fundaste la empresa o si vuestra misión es “liderar el mercado”.

Tu cliente tiene un problema y solo quiere saber si se lo puedes solucionar rápido y sin dolores de cabeza.

Por lo tanto, si usas el mismo diseño web, los mismos textos y la misma plantilla que el resto, te conviertes en una marca blanca.

Y adivina en que única cosa se diferencia las marcas que son (cagás y meás) exactamentes iguales. 

Bingo, en el precio.

Elegirán a cualquier otro por ser el más barato.

El error de llevar a la gente a tu página principal (y el poder de las landing pages)

Por si fuera poco, ahora viene la auténtica ruina.

Pagas publicidad, consigues que alguien haga clic y lo mandas a tu página principal para que se pierda entre menús, el “quiénes somos” y la dichosa bola en 3D.

Error mortal.

Si quieres que un desconocido saque la tarjeta, necesitas una landing page. Una página de aterrizaje diseñada milimétricamente con un único objetivo. Sin distracciones. Sin fugas.

Un texto que toque la herida, una oferta clara y un botón.

Ya está.

Las landing pages bien hechas no ganan premios de diseño ni son “pop”, pero son las que pagan las nóminas a final de mes.

En general, ahí fuera está todo pensado para engordar el ego del dueño, recibir aplausos o simplemente “salir del paso”, pero no para meter dinero en la caja.

Tener una página que tarda la vida en cargar por las animaciones, tener un escaparate clonado que aburre a las ovejas, o no usar una p*** landing page cuando toca, te está costando clientes y dinero todos los malditos días. Literalmente.

Y eso se tiene que acabar.

Si has llegado a MAINS buscando un diseño web cuqui, lleno de colorines y fuegos artificiales para enseñárselo a tu cuñado en la cena de Navidad y que te diga lo bonita que es tu empresa… te has equivocado de sitio. Puedes cerrar la pestaña, no pasa nada.

Pero si has llegado hasta aquí desde Google y lo que quieres es dejar de regalarle ventas a tu competencia y destacar de una vez por todas, ya te habrás dado cuenta de de qué va esto.

En MAINS no estamos para hacer obras de arte, ni para rellenar plantillas clonadas, ni para agrandar egos.

Estamos para que factures.

Punto.